Mitos y Leyendas de “La Plaza De La Esquina”



Recuerdo aquel día que le pregunté a mamá, a los cinco años de edad, siendo apenas una pequeña criatura, por qué esos hombres se acercaban allí, a mi lugar preferido en el mundo y tan violentamente y con sus caras de venganza tiraban abajo “La Plaza De La Esquina”.

Sentía un gran dolor, un dolor que abarcaba lo más profundo de mi ser. Solo que a esa edad, ese día no lo podía explicar, nadie me prestaba atención. 

A días del desagradable hecho, se me dio por preguntarle a mi mamá por qué habrían tirado esa bella plaza. 

Luego de mi mama contarme esa historia, no lo pude creer.

Esa Plaza, tan bien envestida, cultivada, adornada y ubicada, no era mas que una simple apariencia. Yo no podía creer que en ese lugar hubieran pasado tantas cosas malas, como por ejemplo, la muerte de muchas personas y entierros en la Dictadura por la más baja economía. 

Ese día todo me cerraba, ahí me había dado cuenta de por qué era una plaza solo poblada por niños, en un pueblo donde todo a su alrededor era un desastre. 

Ahora, con 35 años estoy en ella y la observo. No puedo creer que esto que le hizo daño a tanta gente, a mí, por minutos, segundos, horas y años me haya abastecido y dado el amor que ni siquiera mi madre, quien me arruinó las ilusiones de un lindo paisaje, me había enseñado. 

Pero sí descubrí que la vida es una fase, y que esa plaza, para mi fue mucho, pero en la época de Dictadura, para las víctimas fue nada mas ni nada menos que NADA. 

Según la ocasión, el siglo, el lugar, y el momento se da el aprecio. Si sufriste en un lugar, lo mirás con rencor. Pero si viviste lindos momentos, lo sigues mirando como en tu infancia a “La Plaza De La Esquina”.



Autora: Mizaela S. 
Liceo 66 - 3°2